El terrorismo como arma politica

por | 8 Septiembre, 2016

Utilizar el terrorismo y el dolor de todas las víctimas y familias que lo han padecido como argumento político y represivo es una de las nuevas corrientes de pensamiento instaladas en la política española. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, con la única intención de favorecer la posición estratégica de su partido (PP), ha llegado a sembrar el miedo en el potencial votante al decir que los miembros de ETA preferirían un gobierno en el que estuvieran Podemos y PSOE.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, también ha contribuido a avivar esta campaña del temor democrático al aseverar que, si llegara un entendimiento entre PSOE y Podemos para gobernar, España podría abandonar la coalición internacional de naciones cuyo fin es el de plantar cara, presuntamente, a Daesh. Sin embargo, este tipo de manifestaciones gratuitas están carentes de cualquier tipo de argumentación racional, aunque es cierto que el interés partidista está para algunos políticos por delante de la verdadera lucha contra el terrorismo.

En España, el terrorismo de ETA sigue empleándose como elemento arrojadizo entre partidos; personajes como Esperanza Aguirre (Partido Popular) o periodistas pertenecientes a los sectores mediáticos afines al PP han insistido durante meses en que Podemos “estaba con ETA”. Por su parte, el Partido Socialista Obrero Español, en el argumentario de la pasada campaña electoral, se autoproclamó de manera compulsiva en todos y cada uno de los mítines como el responsable del final de la banda terrorista ETA.

Con la única idea de incidir en el escenario político español y de reconducir los intereses en juego, durante meses se frivolizó desde algunos foros mediáticos cercanos al Partido Popular con la idea de que el atentado del 11 de marzo en Madrid era responsabilidad de ETA, cuando quedó de manifiesta que Al Qaeda era el autor. Poco importaron en aquella cruzada el dolor de las 192 víctimas, llegándose incluso a insultar directamente a familiares de fallecidos como Pilar Manjón.