La violencia con la que la crisis económica asuela el Estado español desde hace ya varios años ha sacado a relucir los peores instintos de la condición humana y de sus círculos de control y poder, al encarcelar a gente que se manifiesta por sus derechos, al criminalizar la protesta social o al permitir que miles de personas padezcan problemas de desnutrición o de falta de techo.

Sin embargo, el mapa de decadencia que vivimos y las enormes dificultades de subsistencia que han permeado en la sociedad también han potenciado que salgan a la luz algunas de las mejores virtudes de los humanos. La solidaridad y el espíritu altruista de muchos han hecho que muchos comedores sociales se pongan en marcha y funcionen a diario, dando comida caliente al prójimo.

Los bancos de alimentos han multiplicado sus esfuerzos y los voluntarios de las organizaciones no gubernamentales han dado un paso al frente. Las calles de algunas zonas del país se han llenado de gente sin hogar, pero ahí han estado asociaciones como ‘Al calor de la noche’ para paliar en parte la deshumanización y la brutalidad con la que han actuado las autoridades.

Los terribles y miserables recortes en sanidad contrastan con la cara más amable de muchos médicos y profesionales sanitarios para los que no existen horarios en lo que a atender al paciente enfermo se refiere. Tampoco una buena cantidad de inmigrantes, privados de tarjeta sanitaria en algunas comunidades, se han quedado sin cobertura médica gracias a la filantropía de estos médicos.

Las luchas en las calles, la marea verde a favor de la educación pública, la marea blanca para una sanidad de calidad y para todos, la lucha diaria contra los desahucios, la pelea de los afectados por las preferentes, las infatigables reclamaciones de las víctimas de la Hepatitis C, los talleres formativos creados por los vecinos de los barrios obreros para los jóvenes sin futuro, las ocupaciones de fincas en pueblos agrícolas con desempleo extremo son algunas de las luces entre tanta oscuridad y ejemplos de la dignidad social en tiempos inciertos.