Acoso Escolar

por | 2 Febrero, 2017

Los niveles de acoso escolar en las aulas se encuentran en la actualidad en cotas tan altas que sería conveniente someter la situación a un exigente escrutinio. Son muchos los jóvenes de entre 10 y 15 años que padecen bullying; incluso uno de cada diez estudiantes en España sufre acoso grave. Las consecuencias de este nefasto escenario son problemas psicológicos, depresión, aislamiento, desapego por el aprendizaje diario, temor a enfrentarse a los compañeros…

La virulencia con la que esta lacra de la sociedad se ha manifestado ha propiciado acontecimientos tan tristes como el de Diego, un niño de 11 años que se quitó la vida y cuyo último testimonio fue el de manifestar “No aguanto ir al colegio”. En este caso, por ejemplo, no existía denuncia previa; y es que es difícil, en un entorno tan cerrado y hermético por lo general como el de los pre-adolescentes, que el acoso trasciende del ámbito escolar y llegar incluso a denunciar, lo que a priori el estudiante puede interpretar como una estigmatización potencial que puede derivar en mayor acoso.

Sin embargo, hay que tener claro que sin la concienciación de los jóvenes afectados y sin el apoyo de todo el entorno implicado en la educación -madres, padres, profesores, jefes de estudios, compañeros de clase, psicólogos, autoridades competentes de la localidad, etc.- es más difícil abordar la situación. Los niños tienen que denunciar en el minuto uno de un acoso, y para ello deben disfrutar de la protección de su entorno y de la confianza para que jamás se silencie una situación de este tipo.

Sin duda, la principal pócima para empezar a desterrar de los colegios esta terrible práctica es la concienciación y el trabajo en educar convenientemente a los más pequeños. En comunidades como Andalucía, País Vasco o Navarra, el porcentaje de alumnado que padece cualquier tipo de acoso se encuentra por encima del veinticinco por ciento.