| MEXICO
(IPS)
México es campeón mundial en tratados de libre
comercio, con 11 en marcha y 14 más en puerta. No obstante,
a una década de haber firmado el primero aún
no puede corroborar la máxima de que esa apertura garantiza
el desarrollo, como dice el proyecto del ALCA.
El último
acuerdo comercial suscrito por México fue con Uruguay,
el 15 de noviembre en el marco de la XIII Cumbre Iberoamericana
celebrada ese día en la central ciudad boliviana de
Santa Cruz de la Sierra.
Siguiendo
el guión propio de esos actos, el presidente uruguayo,
Jorge Batlle, señaló que ese tratado bilateral
abrirá caminos ciertos "hacia el bienestar social".
La carrera
por el libre comercio de México, donde la mitad de
sus 100 millones de habitantes vive en la pobreza y una tercera
parte en la miseria, se inició en 1992 con la firma
de un acuerdo de ese tipo con Chile.
Ya suman
11 los tratados mexicanos bilaterales o multilaterales en
vigor y 14 en negociación, cuatro acuerdos de complementación
económica y 20 para la promoción y protección
recíproca de inversiones.
Además,
este país es uno de los 10 mayores exportadores del
mundo, con ventas por más de 160.000 millones de dólares
anuales.
"Una
clave para la prosperidad es el comercio sin barreras",
señalaron los presidentes americanos cuando se reunieron
en 1994 en la ciudad estadounidense de Miami para poner en
marcha las negociaciones del ALCA (Area de Libre Comercio
de las Américas).
Cuatro
años después, en Santiago de Chile, reiteraron
esa idea al declarar que "la integración económica,
la inversión y el libre comercio son factores claves
para elevar el nivel de vida y mejorar las condiciones laborales
de los pueblos de las Américas".
Ministros
de 34 países, todos los del hemisferio excepto Cuba,
se reúnen el 20 y 21 de noviembre en Miami con el propósito
de empujar el proyecto ALCA, que según sus cronogramas
debería entrar en vigor a fines de 2005.
Si las promesas del libre comercio se cumplieran, México
sería hoy un país lleno de prosperidad y estaría
cerca de terminar con su pobreza, dijo a IPS Alberto Arroyo,
investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana
de México y miembro de la coordinación de la
Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio.
El principal
acuerdo suscrito por México es el Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN), con Canadá
y Estados Unidos.
México
tiene vigentes, además, convenios con Bolivia, Costa
Rica y Chile, con el llamado Grupo de los Tres que conformó
con Colombia y Venezuela, y con Nicaragua, Israel y ahora
Uruguay.
Además,
mantiene en funcionamiento uno con la Unión Europea,
otro con el llamado Triángulo del Norte, al que pertenecen
Guatemala, Honduras y el Salvador, y otro más con la
Asociación Europea de Libre Comercio que integran Islandia,
Lichtenstein, Noruega y Suiza.
Los tratados
de libre comercio de México que están en plena
negociación son con Japón y con los países
de América en el ALCA, mientras que se mantienen congeladas
las conversaciones con Argentina, Australia, Belice, Corea
del Sur, Ecuador, Nueva Zelandia, Panamá, Paraguay,
Perú, Singapur, Tailandia y Trinidad y Tobago.
México
totalizó el año pasado un comercio global de
más de 320.000 millones de dólares, una cifra
200 por ciento superior a la registrada en 1992, pero en los
hechos la pobreza siguió aumentando en la última
década y sectores como el campesino cayeron a niveles
paupérrimos.
En los últimos 10 años se perdieron en las zonas
rurales, donde se concentra 75 por ciento de la pobreza extrema
del país, más de 10 millones de hectáreas
de cultivos y cinco millones de campesinos, en su mayoría
jóvenes, emigraran a ciudades mexicanas o a Estados
Unidos, según un estudio de la Universidad Nacional
Autónoma de México.
En términos
de comercio, México elevó el volumen de sus
intercambios de manera exponencial de 1992 a 2002, pero en
cuanto al producto interno bruto por habitante, el crecimiento
promedio en esa década fue de apenas 0,96 ciento, según
la investigación de Arroyo.
Hoy,
los hogares mexicanos tienen los mismos niveles de ingreso
de los años 80 y la pobreza no cede, afirmó
Julio Boltvinik, investigador del Colegio de México
y experto en medición de pobreza.
También
informes del Banco Mundial indican que los países con
peor distribución del ingreso en América Latina
son Brasil y México.
El estatal
Instituto Nacional de Estadística Geografía
e Informática señala que el 10 por ciento más
pobre de México recibe 1,64 por ciento del ingreso
total, mientras que el 10 por ciento más rico recibe
35,5 por ciento.
El impacto
positivo del libre comercio en México es sólo
para unas pocas empresas, en general filiales extranjeras,
apuntó Arroyo.
Según
el experto, el caso mexicano demuestra que el libre comercio
genera algunas "islas exitosas", pero no arrastra
al conjunto de la economía.
Del universo
de empresas existentes en México, apenas 750 son las
responsables de más de 70 por ciento de las exportaciones
del país y, de ellas, la mayoría son de propiedad
extranjera.
Además,
casi 90 por ciento de las ventas mexicanas corresponden a
manufacturas. Gran parte de esos productos salen de plantas
de maquila, lugares donde se arman productos finales con insumos
que ingresan al país libres de gravámenes para
luego ser reexportados.
En 1994,
cuando entró en vigencia el TLCAN, el gobierno de entonces
de Carlos Salinas (1988-1994) prometió que ello permitiría
al país dar un salto hacia el llamado Primer Mundo.
Sin embargo,
a 10 años de aquella promesa México sigue siendo
parte del mundo en desarrollo y mantiene grandes rezagos sociales.
A cada
firma de un tratado, las autoridades indicaron que el objetivo
del nuevo acuerdo era diversificar el comercio, cosa que no
se tradujo en hechos. (FIN)
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