| El
impacto económico del VIH/SIDA |
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Para el año
2005, América Latina y el Caribe deberán gastar alrededor
de 550 millones de dólares para atender a las personas con
VIH/SIDA.
Por
Stefano Bertozzi, Marjorie Opuni y Juan-Pablo Gutiérrez*
CIUDAD DE MÉXICO.-
Empezó el nuevo milenio y no se materializaron las predicciones
apocalípticas de hace 20 años, cuando inició
la pandemia del VIH/SIDA. Sin embargo, la enfermedad está
profundizando la pobreza en numerosos países.
La magnitud
de la pandemia en las regiones más pobres del planeta ha
llamado la atención de la comunidad internacional, debido
a sus potenciales efectos globales en un escenario de frágil
estabilidad mundial.
En algunos de
los países más afectados por VIH/SIDA del sur de África,
la expectativa de vida para los niños que nacieron en el
año 2000 fue hasta 30 años menos de lo que hubiera
sido antes de que se presentara la pandemia.
Es claro que
este dato va a reflejarse en los indicadores macroeconómicos
de esos países: el Banco Mundial estima que con una prevalencia
(número de casos con relación a la población)
de VIH/SIDA de 20 por ciento en 1999, Sudáfrica proyecta
para 2010 un Producto Interno Bruto (PIB) 17 por ciento más
bajo de lo que hubiera sido sin la presencia del virus.
Pero la situación
es aún más grave cuando consideramos el efecto sobre
los hogares afectados.
Sólo
en África, más de 12 millones de niños perdieron
a sus padres a consecuencia de la pandemia. Para otros millones
de hogares, el VIH/SIDA provoca una importante pérdida de
ingresos, al afectar a los integrantes más productivos de
la familia.
En América
Latina, aunque no se ha llegado a los niveles de emergencia del
continente africano, el número de nuevos casos se está
incrementando aceleradamente. Sobre todo en América Central
y El Caribe.
Un estudio de
la Universidad de las Indias Occidentales pronostica que para el
año 2005, el PIB caerá 6,4 por ciento en Jamaica y
4,2 por ciento en Trinidad y Tobago a consecuencia de la enfermedad.
El resultado: reducción en los ahorros y las inversiones
e incremento del desempleo en sectores clave como la agricultura
y la industria manufacturera.
Pero incluso
antes de que el impacto de la pandemia se note en los indicadores
nacionales, el VIH/SIDA ya representa una carga importante para
las finanzas públicas, sobre todo en el sector salud.
En algunos estados
del Caribe, los pacientes con VIH/SIDA ocupan hasta un 25 por ciento
de las camas hospitalarias.
En Brasil, sólo
los gastos en antirretrovirales, fármacos que combaten los
retrovirus como el VIH/SIDA, representaron más de 300 millones
de dólares en 2000. Costa Rica destina siete millones de
dólares para el mismo fin, a pesar de que la incidencia del
virus allí es relativamente menor.
De acuerdo a
un estudio publicado recientemente en la revista estadounidense
Science, América Latina y el Caribe deberá gastar
alrededor de 550 millones de dólares en 2005 para atender
a las personas con VIH/SIDA, y esto considerando que se mantengan
precios bajos para los antirretrovirales. A ese monto, habrá
que sumar una cantidad similar en prevención si queremos
frenar la pandemia.
Conforme avanza
el tiempo, el VIH/SIDA se concentra cada vez más entre las
poblaciones pobres. Mientras los más ricos aprenden a protegerse
y cuentan con los recursos para hacer del VIH/SIDA un padecimiento
crónico, los pobres permanecen vulnerables, tanto por las
mismas características de la pobreza -bajo nivel educativo,
escaso acceso a información y a servicios de salud-como por
sus finanzas limitadas.
Aunque se puede
aplicar esta afirmación tanto a Brasil como a Botswana, la
situación es particularmente problemática en América
Latina y el Caribe, la región del mundo con mayor inequidad
en la distribución del ingreso. Por mayor o menor que sea
la prevalencia del virus en un país, lo cierto es que el
VIH/SIDA profundiza la pobreza e incrementa aún más
la desigualdad.
* Stefano Bertozzi
es Director de Economía y Políticas de la Salud, Instituto
Nacional de Salud Pública de México. Marjorie Opuni
y Juan Pablo Gutiérrez son investigadores del mismo instituto.
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