Capturado en Ecuador no integra cúpula
de FARC
por Constanza Vieira
BOGOTA, 5 ene (IPS) Medios de comunicación colombianos afirmaron
que la captura en Ecuador del comandante guerrillero "Simón
Trinidad" fue un tremendo golpe a las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC), pero el arrestado tiene decenas de superiores
en la estructura de ese grupo insurgente.
"trinidad" es el nombre de guerra de Ricardo Palmera,
quien ganó notoriedad como negociador y fue comandante de
uno de los 62 frentes militares de las FARC, pero no formaba parte
de su Estado Mayor Central, de 31 integrantes, "y, por lo tanto,
menos aun del Secretariado Nacional", organismo ejecutivo de
siete miembros, aseguró una fuente estudiosa de la organización
izquierdista, cuya identidad se reserva IPS.
El comandante en jefe y máximo líder político
de las FARC es Pedro Antonio Marín, de 75 años y decano
mundial de los dirigentes guerrilleros, más conocido por
sus nombres de guerra "Manuel Marulanda Vélez"
y "Tirofijo".
Según el régimen de comando de la guerrilla, el rango
de "Trinidad" equivale al de teniente coronel, y el frente
que dirigía es uno de los que conforman el llamado Bloque
Caribe.
El ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002) estableció
durante tres años, hasta febrero de 2002, una zona desmilitarizada
de 42.000 kilómetros cuadrados al sur de Colombia, en la
región del Caguán, con el fin de adelantar diálogos
con la guerrilla. Fue entonces cuando la dirección de las
FARC promovió como negociador a Palmera, y éste "dejó
el mando de tropa para ir a los diálogos", explicó
la fuente.
"El Secretariado pidió a cada bloque un candidato",
y a "Trinidad" lo escogieron sus compañeros del
Bloque Caribe "por sus facultades y liderazgo", afirmó.
El ahora capturado fue el encargado de anunciar, en enero de 2002,
la ruptura de las negociaciones, tras un ultimátum de 48
horas puesto entonces por Pastrana antes de que el ejército
penetrara a la zona.
Esfuerzos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
y de un grupo de países lograron que Bogotá postergara
un mes el ataque.
En febrero, la guerra total se reanudó y el gobierno colombiano
pidió la declaratoria internacional de la guerrilla como
"terrorista". Uribe ganó las elecciones semanas
después con la promesa de poner fin a la guerra civil con
medios militares.
El diario colombiano Hoy sostuvo que la captura de Palmera fue
"el logro más importante en la lucha contra las FARC
en toda su historia", pero la fuente alegó que la principal
baja guerrillera a manos de las tropas de Uribe ha sido "Marco
Aurelio Buendía", muerto en combate a fines de octubre,
quien tenía a su cargo cinco frentes en la región
oriental del país.
En los años 70, cayó preso Jaime Guaraca, liberado
en los 80 por enfermedad, quien había sido uno de los fundadores
de las FARC y llegó a ser segundo al mando en el área
militar.
Pero la principal pérdida en la historia de las FARC fue
el asesinato en octubre de 1968, fuera de combate y por delación,
de quien compartía el mando con Marulanda, Ciro Trujillo
Castaño, también cofundador de esta guerrilla de origen
campesino que hoy suma unos 17.000 combatientes, según cálculos
militares.
La detención en Quito de "Trinidad", el viernes,
desarmado y sin escolta, aparentemente en uso de licencia, "no
representa nada" en la relación militar de las fuerzas
enfrentadas en Colombia, explicó el estudioso a IPS.
Palmera tiene el mismo rango militar que Yezid Arteta, el hasta
ahora más importante guerrillero de las FARC que cumple condena
en una cárcel de máxima seguridad, capturado cuando
comandaba un frente en el sur del país.
En abril de 2002, "Trinidad" había sido incluido
en la llamada circular roja de Interpol, la policía internacional,
en el puesto 11 de una lista de más de 20 jefes de las FARC
con pedido de captura en cualquier parte del mundo.
Palmera, economista de 53 años especializado en Harvard,
proviene del Nuevo Liberalismo, movimiento fundado por Luis Carlos
Galán, asesinado en agosto de 1989 cuando era candidato presidencial
liberal.
El capturado en Quito pertenece a la elite económica de
Valledupar, capital del septentrional departamento del César,
fronterizo con Venezuela y hoy en manos de grupos paramilitares
de derecha.
Educado en el colegio suizo de Bogotá, fue profesor universitario
y uno de los promotores del movimiento Causa Común, que buscaba
la creación en el César de una universidad pública.
Hasta mediados de los años 80, Palmera alternaba la actividad
política con su trabajo como alto ejecutivo bancario.
Causa Común se alió a la Unión Patriótica
(UP), movimiento político impulsado por las FARC en 1984,
en el marco de acuerdos de paz con el gobierno de Belisario Betancur
(1982-1986).
"El propósito era restarle viabilidad al proyecto armado
y aumentársela, y mucho, a un proyecto político",
según Imelda Daza, entonces colega de Palmera en el Nuevo
Liberalismo y en Causa Común, y hoy exiliada, que llegó
a ser concejal de la UP en Valledupar antes de ser amenazada de
muerte.
Su relato sobre aquellos tiempos fue publicado en diciembre en
el libro "El baile rojo", del antropólogo Yezid
Campos, que recopila testimonios de sobrevivientes de la UP.
Desde la creación de ese movimiento político, unos
3.000 de sus líderes y militantes fueron asesinados, 13 de
ellos en Valledupar. Del grupo de Daza y Palmera en esa capital
de depratmento, nueve familias viven hoy en el exilio y las demás
se desplazaron a otras ciudades colombianas.
"La organización en Valledupar desapareció"
según Daza, quien hoy es concejal suplente socialdemócrata
en la localidad sueca donde vive.
Algunos dirigentes de la UP, como Palmera, se vincularon con la
guerrilla "para responderle a quienes nos estaban asesinando",
señaló.
"Nosotros lamentamos eso. Nos pareció terrible y nos
dolió mucho (...). Ninguno de nosotros quería que
los problemas de Colombia se solucionaran por la vía armada.
Luchábamos por una solución pacífica",
afirmó Daza, quien describió al hoy prisionero "Trinidad"
como "un hombre íntegro (...), profundo, culto, muy
ilustrado".
"Yo creo que Valledupar no ha parido otro hombre más
honrado y más digno que Ricardo Palmera", opinó,
"por eso nos dolía que un hombre de esa calidad tomara
una decisión (la de entrar a la guerrilla) que no todos compartíamos".
Si la UP no hubiera sido exterminada, "Ricardo se habría
destacado en la vida política nacional con mucho éxito,
y habría aportado mucho a las soluciones de los problemas
colombianos", alegó la exiliada.
Las FARC reivindican una plataforma reformista de 10 puntos, "Para
un gobierno de reconstrucción y reconciliación nacional",
que comienza por proponer la solución negociada del conflicto
colombiano y el respeto de los derechos humanos por parte de las
fuerzas militares.
Esa plataforma incluye algunas reformas políticas para aumentar
la fiscalización popular y la independencia de los tres poderes
del Estado.
También prevé la propiedad mayoritaria del Estado
en sectores estratégicos de la economía como el petróleo
y el carbón, las comunicaciones y los servicios públicos.
Habla de "redistribución" de la tierra, sin el
término "reforma agraria".
La propuesta abarca la inversión de 50 por ciento del presupuesto
nacional en el área social, y del 10 por ciento en investigación
científica. La redistribución de ingresos se haría
por vía impositiva, según las FARC.
También propone revisar los pactos militares y renegociar
la deuda externa, con el objetivo de lograr 10 años de plazo
sin pagar intereses.
Acerca del narcotráfico, sostiene que es un "grave
problema social que no puede tratarse por la vía militar"
y que su solución requiere acuerdos nacionales e internacionales.
Una parte de los ingresos de las FARC proviene del cobro de "impuestos"
a quienes producen drogas ilegales en regiones bajo control militar
guerrillero.
En su accionar bélico, el grupo izquierdista incurre con
regularidad en la violación del derecho internacional humanitario,
y según la ONU ha cometido incluso crímenes de guerra.
Otra de sus fuentes de ingresos es el cobro de rescate por personas
secuestradas, un delito muy extendido en Colombia y del cual las
FARC son, de atenerse a fuentes oficiales, las máximas responsables.
(FIN/IPS/04)
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