El
Foro Social Mundial volvió este año a su cuna, la ciudad brasileña
de Porto Alegre. Miles de activistas, dirigentes políticos
y expertos pusieron en cuestión en sus deliberaciones el actual
rumbo del proceso de globalización. Con el telón de fondo
de la ocupación de Iraq, la crisis del sistema multilateral
y las dificultades de una economía mundial sin solución a
la vista, y la emergencia del maremoto en Asia, el FSM señaló
nuevos rumbos en las formas de participación ciudadana y de
organización social, al mismo tiempo que dejó entrever las
divergencias de opinión que conviven en su interior.

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